viernes, 26 de noviembre de 2010

CIUDADANOS DEL CIBERMUNDO

Elimar Bello T.

31/07/2010

Navegar en la web puede crear la sensación de que todos somos iguales, sin diferencias étnicas, sexuales o de edad, sin embargo, ¿hasta dónde llega esto? En principio ser ciberciudadano implica la pertenencia a un mundo virtual que llega a ser absolutamente real para el que se sumerge en la red pero que es totalmente inexistente para el que no tiene ni idea de cómo se enciende una computadora.
Los mecanismos de interacción social que somos incapaces de crear en la realidad, se establecen ¿naturalmente? en el cibermundo; así tenemos casos en los que las personas no se saludan cuando se encuentran cara a cara (en el mundo real) pero se envían regalos o besos virtuales en los espacios para el chat y en las redes sociales.
Esta nueva y bipolar visión de las relaciones interpersonales (en el mundo real no te hablo, en el mundo virtual te mantengo informado de mi vida) debería provocar la reflexión en torno a lo que se va creando en la psique colectiva, especialmente en los más jóvenes, puesto que el mundo real no existe, es una fantasía circunstancial y temporal que permite penetrar en el mundo virtual, con una cibersociedad en la que los ciberamigos y los ciberespacios son más significativos.
La discrepancia entre el mundo virtual y el mundo real es preocupante para aquellos que se detienen a pensar en el futuro caótico que nos espera; pero para otros, que aún persiguen la quimera de un mundo absolutamente controlable, ese cibermundo es ideal puesto que su responsabilidad se restringe a manejar las herramientas básicas: ctrl+alt+suprimir; escape; cortar y pegar; es decir, las herramientas básicas para la supervivencia ante la pantalla del computador.
Lo único que nos deja el cibermundo como certeza es que aquel que maneja las herramientas controla los elementos de su ciberentorno, pero cuando cortan la corriente eléctrica ¿qué le queda al ciberciudadano que acaricia un ciberadicción?

domingo, 22 de noviembre de 2009

miércoles, 24 de junio de 2009

sábado, 12 de abril de 2008

Violencia cotidiana

Elimar Bello T.

Reflexión realizada para la asignatura Violencia y Pantalla, Maestría en Tecnologías de la Información y de la Comunicación. UCV. (2006)


Miquel Rodrigo (2003) afirma que:
"La culturalidad de la violencia, supone constatar que las zonas de consenso, discenso y negociación no sólo varían en una misma sociedad a lo largo del tiempo sino que pueden variar también entre distintas sociedades coetáneas. De allí que diversos autores señalen que cada sociedad canaliza la conducta violenta de acuerdo con unos valores y unas pautas de comportamiento aceptadas socialmente" .
Vivimos en una sociedad fundamentalmente violenta, siendo ésta la razón por la cual no sólo somos capaces de aceptar y de convivir con la violencia sino que hasta podemos clasificarla a partir de nuestra cotidianidad y, por ende, ejemplificarla. El planteamiento de Miguel Rodrigo (2003) sobre el cual comentamos en este momento, nos permite afirmar que el paso del tiempo ha sido determinante en nuestra aceptación del incremento en los niveles de violencia, así cada año que pasa, las llamadas “cifras rojas” aumentan indefectiblemente, ya hablamos del “parte de guerra” del fin de semana y no nos sorprende ver un cadáver a plena luz del día en medio de la acera. Hasta hace algunos años, todavía nos sorprendía escuchar de personas que quedaban atrapadas en la línea de fuego entre dos bandas o los tiroteos nocturnos en ciertas zonas de la ciudad de Caracas, sin embargo, hoy en día, nuestro siempre flexible nivel de tolerancia, nos permite dormir mientras escuchamos los gritos de desesperación de alguna víctima del hampa, total lo importante es que dicha víctima no sea ningún familiar, amigo o conocido al cual apreciemos; es por ello que M. Rodrigo cuando señala que: “La culturalidad de la violencia, supone constatar que las zonas de consenso, discenso y negociación no sólo varían en una misma sociedad a lo largo del tiempo sino que pueden variar también entre distintas sociedades coetáneas”.
En efecto, en nuestro propio entorno es posible observar cómo algunas manifestaciones de la violencia son tolerables (y hasta socialmente excusables) y en otras resultan intolerables, un ejemplo de ello es la violencia de género, en las zonas rurales, aquellas en las que el conuco es la principal fuente de recursos económicos, es aceptable la violencia ejercida contra los parientes más cercanos: esposa e hijos, quienes de alguna manera aceptan malos tratos e irrespeto por parte del “pater familiae”, situación en la que nadie puede involucrarse porque “en pleitos de marido y mujer, nadie se debe meter”. La situación anteriormente descrita también puede observarse en las zonas más empobrecidas de las ciudades, realidad que el saber popular atribuye a la ignorancia en la cual pueden estar sumergidas las personas que forman esa familia. De ser cierto el último planteamiento, es decir que a mayor nivel educativo, existen menos probabilidades de vivir la violencia (en este caso intrafamiliar), tal situación sería intolerable si los protagonistas tuviesen, al menos, un título de profesionales, lo cual nos permitiría preguntarnos, ¿es más tolerable la violencia intrafamiliar cuando se tiene menor nivel educativo y socioeconómico?

domingo, 16 de diciembre de 2007

Acercamiento al texto Desafíos del Desarrollo del Dr. Agustín Lage desde la realidad que afecta a la Educación Superior venezolana

Elaborado para la asignatura Planificación de Procesos Educativos. Profesor Humberto Granados Benedico. Diplomado en Comunicación Social. Diciembre 2007

El trabajo realizado por Agustín Lage, Desafíos del desarrollo (1995), es una profunda reflexión acerca de los problemas que supone la gran cantidad de conocimiento que se produce en el mundo actual, debido fundamentalmente a las grandes inversiones monetarias y al desarrollo tecnológico que hemos venido observando en todas las áreas del conocimiento humano. En este ensayo, el Dr. Lage señala que "La transformación de los nuevos conocimientos en nuevos medios materiales es ya tan rápida que el acceso al conocimiento y a la capacidad de generación del nuevo conocimiento se convierte en un componente esencial del desarrollo". Como podemos observar, tanto la producción del conocimiento como la obsolescencia del mismo se convierten en problemas fundamentales que deben ser abordados desde diferentes puntos de vista.
En estas líneas, se desea realizar un acercamiento a lo que acontece con las universidades venezolanas a la luz de los planteamientos realizados por el Dr. Lage pues, en efecto, nuestro sistema universitario se ha esmerado en equiparar las palabras academia e investigación, de tal forma que para considerarse académico la investigación es fundamental. Ahora bien, siendo esto así, nos llegamos a encontrar con el hecho de que, efectivamente, la investigación es una de las áreas indispensables en el desempeño de la carrera académica, sin embargo, dichas investigaciones no siempre han redundado en un trabajo contextualizado y/o en pro del contexto local en el que se desarrolla. Existen sí, trabajos aislados en los que algunas universidades, debido a su origen y al área específica de formación (pedagógica), desarrollan investigaciones tendientes a mejorar el desempeño de sus egresados dentro de los contextos locales, e incluso globales en los que se desempeñan. Los institutos pedagógicos, que en Venezuela se agrupan en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, son instituciones en las que se produce una investigación directamente relacionada con el entorno social e, incluso, se involucra al estudiante y se le estimula para hacer de su realidad local un objeto de estudio con el cual pueda realizar un trabajo progresivo de análisis que permita responder a las necesidades de las comunidades sin violentar su realidad, pero a la vez incidiendo en ella de tal manera que pueda lograr los cambios indispensables para reorientar la labor social.
Desde el Instituto Pedagógico de Caracas se han impulsado estudios para sistematizar las lenguas indígenas nacionales, valorando las culturas que originan nuestro mestizaje. De igual forma, en esfuerzo por entender la realidad de nuestros jóvenes, materia prima de trabajo para el docente, se realizan estudios que permiten caracterizar la ciberlingua o las transformaciones que ha sufrido nuestro idioma a partir de la generalización del uso de los mensajes de texto en los teléfonos celulares, todo ello para entender los problemas ortográficos de nuestros estudiantes y crear estrategias que les permitan comprender la necesidad de emplear la norma académica. Algunas de estas investigaciones se realizan gracias a grupos de estudiantes que investigan bajo la tutela de un equipo profesoral que orienta la investigación científica, es decir, la investigación no es un proceso que sólo atañe al profesor, también involucra al estudiante transformándolo en un ente activo durante el proceso de producción del conocimiento.
Más adelante el Dr. Lage señala como uno de los principales problemas el hecho de que: "Los tiempos de obsolescencia se han reducido tanto que ya se han hecho menores que la duración de la vida profesional y promedio". Sin duda alguna, las investigaciones (así como el conocimiento en general) deben comenzar a considerar su obsolescencia desde el mismo momento en que se publican puesto que, así suele ocurrir en algunas de nuestras universidades, la publicación de un trabajo no se realiza inmediatamente después de culminado el mismo sino uno o dos años después, tiempo en el que, debido a la velocidad de transformación del conocimiento, es probable que ya dicha investigación deba ser revisada y reenfocada.
En otras palabras, la producción del conocimiento es una espiral constante en la que se profundizan las diferentes áreas de conocimiento y en la que también se requiere “…la universalización del pensamiento científico” mismo, porque sin difusión, la investigación deja de cumplir uno de sus roles más trascendentes: la difusión del conocimiento para su uso, análisis y validación por parte de las comunidades locales y globales.