miércoles, 15 de abril de 2020

Incorporación de las herramientas digitales disponibles en la web a las actividades docentes universitarias


Msc. Elimar Bello
Centro de Estudios de Comunicación Social
Núcleo de Investigación TIC, Educomunicación, Sociedad (TICES)

El contexto actual nos ha obligado a incorporar rápidamente las herramientas digitales como principales espacios de trabajo docente y, aunque muchos de nuestros docentes acostumbran incorporar una o más aplicaciones para establecer mecanismos de comunicación con sus estudiantes, ha resultado necesario asumir una visión más cercana al e-learning que al b-learning. Las circunstancias actuales, signadas por la pandemia de Covid-19, así como la obligatoriedad de la cuarentena y el aislamiento social, no pueden detener los procesos educativos universitarios, de ahí la necesaria incorporación de herramientas, aplicaciones y plataformas que permitan hacer realidad la educación mediada por las tecnologías.
Ahora bien, ¿qué debemos tomar en cuenta? Son varios los factores que debemos considerar:
1.- La brecha digital: tanto docentes como estudiantes pueden presentar dificultades para conectarse a la web, padecer la carencia de equipos tecnológicos (tabletas, computadoras de escritorio o celulares inteligentes) o la poca formación en cuanto a uso de las diferentes plataformas que pueden sustentar los procesos formativos.
2.- Los docentes: quienes deben aprender a asumir los diferentes roles y la disciplina que implica incorporar las tecnologías de la información y de la comunicación como mediadoras del trabajo docente, desarrollar estrategias innovadoras y, a su vez, cumplir con las exigencias administrativas del semestre en curso.
3.- Los estudiantes: a quienes corresponde asumir responsablemente sus procesos formativos, cambiando la forma en la que establecen sus vínculos con las tecnologías, las diferentes plataformas y el desarrollo de los procesos de aprendizaje.
Todos estos factores deben estar en relación coherente y positiva para que el proceso formativo se produzca de manera favorable. En otras palabras, debemos contar con equipos suficientes, conexión a internet, así como con docentes y estudiantes formados y dotados de hardware y software.
Es recomendable que las universidades que desarrollen los procesos de educación mediada por las tecnologías, educación a distancia o educación mixta, desarrollen espacios virtuales en los que sus docentes procuren formarse como colectivos de aprendizaje, actividad que ya se está llevando a cabo desde el PFG de Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela y desde el Centro de Estudios de Comunicación Social, a través del aula virtual de Classroom: Acompañamiento docente, espacio a través del cual se brinda información, sugerencias y se realiza la curaduría de contenidos para los docentes que se inician en este proceso de atención a los estudiantes por vía virtual.
Es importante destacar que para llevar a cabo la labor docente se deben considerar acpectos tales como:
1.- El programa de la Unidad Curricular: recordando que tal programa es el orientador del proceso formativo de nuestros estudiantes, sin que eso limite las necesidades formativas que puedan manifestarse en el grupo de estudiantes.
2.- El plan de la Unidad Curricular: instrumento que permitirá orientar la distribución de los contenidos en función de semanas o clases que sean necesarias para el logro de los objetovos o competencias esperados
3.- El plan de valoración: en el cual se deben expresar los valores numéricos (porcentajes) que se asignarán a cada una de las actividades evaluativas
4.- Las estrategias de evaluación: cada estrategia debe ser descrita de tal manera que los estudiantes no tengan dudas en cuanto a lo que se solicita como evaluación. Se deben describir tanto la evaluación diagnóstica,  como la evaluación formativa y la evaluación sumativa
5.- La rúbrica de evaluación: en la cual se deben tener claramente expresados los aspectos que se evaluarán y la calificación correspondiente a cada aspecto evaluado.
6.- Incorporar elementos multimedia que faciliten el proceso de enseñanza-aprendizaje: esto implica que el docente debe asumir su rol como curador de contenido, es decir, el docente deberá seleccionar los mejores artículos científicos, vídeos, inforgrafías o podcast que le permitan cumplir con los objetivos pautados en el programa de la unidad curricular.
Los aspectos anteriores forman parte de la inforomación que debe estar disponible para el estudiante en la plataforma seleccionada, ahora bien, ¿cuáles son las plataformas en las cuales se puede trabajar? Debido a la premura con la cual se está asumiendo la incorporación de la educación a distancia en esta primera fase del semestre 2020-1 se sugiere trabajar con las plataformas más conocidas para los docentes y los estudiantes, entre ellos: Classroom, Edmodo, Blogger, Correo electrónico, Trello, Facebook, Telegram y Wassapp. Todas estas herramientas permiten desarrollar el aprendizaje colaborativo en el marco de la contingencia por coronacirus en la que nos encontramos.
Es importante que los docentes asuman sus nuevos roles, ya no se trata de asistir a clases presenciales, se trata de desarrollar los criterios para seleccionar los mejores materiales impresos y audiovisuales (curaduría de contenidos); crear los contenidos que facilitarán los procesos de enseñanza (desde la producción de videos, transmisiones en vivo, creación de inforgrafía o de presentaciones); diseñar las estrategias de evaluación pertinentes y sus correspondientes rúbricas; dinamizar la participación de los estudiantes (en otras palabras, dedicar unos minutos a verificar la participación y recordar los tiempos de entrega de las evaluaciones) y, a su vez, responder a los requerimientos administrativos de la universidad.
Como sugerencia final a los participante en este proceso de incorporación de las tecnologías en el proceso de enseñanza y aprendizaje en las universidades, es necesario reconocer que el aprendizaje en contingencia es perfectible, si es una primera experiencia, siempre vamos a encontrar aspectos que se pueden mejorar, a través de la práctica, la asesoría y la escucha atenta de nuestros estudiantes, podremos incorporar estrategias más efectivas a la labor que estamos asumiendo.

sábado, 2 de abril de 2011

La Tecnodependencia

Elimar Bello T.

Sinceramente envidio a los nativos digitales, ellos no se detienen ante la pantalla en blanco. Teclean sin cesar los comandos necesarios para salir del aprieto, nunca se congelan aunque sufren profundamente cuando la tecnología se olvida de funcionar. “El DS no lee la N5”; “la compu se colgó”; “al Xbox le salió el anillo de la muerte”…todas esas frases (más el rostro de desconcierto) son la primera señal de que la tecnodependencia está a la vuelta de la esquina.
Descubrir que el aparato que enlaza el mundo virtual con el mundo real deja de funcionar, es tan trágico como cualquier desgracia inesperada. Y es lo inesperado del hecho lo que puede sacar de quicio a un nativo digital. Para ellos, las tecnologías son seguras, asépticas, no hay mayor riesgo que el de esperar que una estrategia funcione en Age of Empires y que simplemente no lo haga. Sin embargo, la realidad puede caerles encima con todo su peso cuando las teclas del hardware no responden y deben recurrir al salvador que solucionará el problema técnico; el detalle está en el paso inexorable del tiempo, ¿cuánto puede vivir un nativo digital sin tener acceso a la tecnología?
La experiencia de ver a un nativo o a un migrante digital sin tecnología alrededor es bastante interesante, al igual que con otras dependencias las consecuencias psicológicas son visibles para los migrantes digitales, los vemos cambiar su actitud, transformarse en inconformes seres que demuestran su aburrimiento ante cualquier intento analógico de distracción. Algunos, como suele suceder con la depresión, se acuestan a dormir; otros sustituyen la pantalla de la computadora por la todavía básica pantalla del televisor y estos son los que mejor sobrellevan la ausencia, los que suplantan un aparato tecnológico por otro; en pocas palabras, la tecnodependencia se ha transformado en una característica de los nativos digitales.
¿Se dañó el Play Station?, recurren a la PC; ¿se estropeó el PSP?, seguramente contarán con la minilaptop y en última instancia todos los celulares (smartphone, touch, doble sim, etc) tienen juegos incorporados que les permiten lidiar con la pérdida temporal del cordón umbilical que los mantiene atados al cibermundo.
Los jugadores, a quienes me niego a llamar ludópatas, ya sean migrantes o nativos digitales, son los más sensibles a desarrollar la tecnodependencia, debido a que el homo ludens, que todos somos, aprende a disfrutar los espacios de distracción, efectos, niveles de complejidad y evasión que proporcionan los videojuegos dificultando el que puedan ser suplantados analógicamente.
Obviamente no sólo los gamers pueden vivir en un estado de tecnodependencia, también los más “intelectuales” pueden obsesionarse con la cantidad de información y de libros que encuentran en la red, llenando cualquier cantidad de gigas de información que reposará en discos duros externos (“porque en la PC ya no cabe más”), información que se baja porque “algún día puede ser útil”, y de la cual es fácil olvidarse por el exceso y la nula sistematización que solemos tener en los dispositivos de almacenamiento. Deseamos saber todo, acumular todo, por lo tanto nunca habrá memoria suficiente.
Sin duda, la tecnodependencia nos atrapa a todos, seamos migrantes o nativos digitales; ninguno está exento del influjo, casi mágico, de la pantalla que nos sumerge en mundos virtuales donde el poder y el control están, aparentemente, en nuestras manos.

(2010)

miércoles, 2 de marzo de 2011

Estrés postvirtual

Elimar Bello T.

Una de las frases más comunes cuando tenemos entre nueve y diez años es: “¡odio a mi maestra!”. A esa edad se suele iniciar la segunda etapa de la Escuela Básica en Venezuela, por ello no es extraño que las exigencias académicas se incrementen y, obviamente, los maestros se tornan más intolerantes con los chicos, cuyas actitudes comienzan a ser más desafiantes. Tal situación provoca momentos alucinantes en los más jóvenes quienes, asustados, comienzan a evadir las responsabilidades académicas sumergiéndose en las actividades que ofrezcan mayores “emociones”.

Mi nativa digital se dedica a los videojuegos, en este momento su gran distractor es un juego de simulación en el que crea personajes, entornos e historias que aparentemente no son más que una replicadle típico juego de simulación que se inicia con aquello de “vamos a jugar a que yo soy…y tú eres”. Hasta este momento todo luce inofensivo, lo interesante se inicia cuando leo en la página web del juego el lema publicitario con el que lo comercializan: “Juega a la vida”. Tal lema me obliga, (como migrante digital), a analizar lo que hace mi hija con los personajes que crea. Debe alimentarlos, enviarlos al baño, distraerlos, obligarlos a socializar e incluso instarlos a sostener relaciones sexuales. Todo muy realista hasta ahora, a veces demasiado, pero en el mundo real los niños que pasan muchas horas en la red están expuestos a demasiadas muestras de realidad explícita a través de las páginas para adultos que abundan en el ciberespacio.

Sin embargo, ese no es el punto de nuestra reflexión de hoy, ya que mi pequeña nativa digital me ha mostrado otras posibilidades de los videojuegos y particularmente de este juego de simulación.

Después del consabido “odio a mi maestra”, la reacción fue inesperada: “voy a hacer un personaje en el videojuego y me voy a vengar”. Para mi sorpresa diseñó un personaje bastante parecido a la docente que amargaba sus mañanas, la bautizó con el mismo nombre de la educadora y le compró un calabozo sin cocina, nevera ni baño. Con curiosidad me preguntaba qué pensaba hacer, y con su tierno rostro me decía: “la voy a dejar morir, no he decidido cómo, por ahora la tengo en el calabozo”.

Sinceramente no creí que tendría valor para hacer eso al personaje que había creado, intenté negociar con ella para que no eliminara al personaje (no sé, tal vez hacerle la vida difícil y no cumplirle los deseos sería más que suficiente).

Al día siguiente, cargada del pesar por los regaños que recibió en la mañana, encendió la computadora, colocó el CD con el video juego y me invitó a ver “morir” de hambre a su personaje. Me sentí en la Edad Media, en plena plaza pública, observando la ejecución de un hereje a manos de los verdugos de la Inquisición. La agonía del personaje virtual me remordió la conciencia, pero mi pequeña nativa digital no parecía sentir el más pequeño asomo de remordimiento.

Enseguida, mi mente racional buscó una justificación en el arsenal lógico que siempre me acompaña y llegué a la siguiente conclusión: si tanta violencia contenida puede ser desahogada ante la pantalla del computador, tal vez los videojuegos ejerzan un efecto terapéutico en algunos nativos digitales, invirtiendo el efecto que puede tener la violencia sin sentido de aquellos que no son capaces de reenfocar sus odios.

La nativa digital quedó aliviada, totalmente consciente de que se trataba de un videojuego. Finalmente, ¡el estrés postvirtual es todo mío!

23/02/2011

miércoles, 9 de febrero de 2011

El Analfabetismo Funcional

Elimar Bello T.

El analfabetismo es un problema para cualquier país en desarrollo. El no saber leer ni escribir puede colocar en situación de minusvalía a las personas que no han aprendido estas habilidades básicas, a ellos se dedica gran cantidad de programas que busca insertarlos, de alguna manera, en el terreno de los alfabetizados. Este es un problema que detectamos, analizamos e incluso buscamos solucionar, pero mientras la cantidad de analfabetas disminuye, la cantidad de analfabetas funcionales aumenta considerablemente.

Los analfabetas funcionales no están en un determinado estrato social, no han carecido de educación ni están excluidos de las universidades. Analfabeta funcional puede ser cualquier persona que, a pesar de saber leer y escribir, presenta dificultades a la hora de comprender textos escritos. Sí, ese muchacho que acaba de ingresar a la universidad, esa joven secretaria que no ha terminado el bachillerato porque le da flojera y el ingeniero mecánico que no lee porque le da sueño, son analfabetas funcionales.

Algunas estadísticas indican que la mayoría de la población sólo puede comprender el 31% de los textos que lee, por lo tanto tiene dificultades para aprehender y relacionar lo leído con sus conocimientos previos. Lo mismo sucede a la hora de responder preguntas y emitir opinión acerca de lo que leen. Esto, aparentemente no es un problema porque somos fundamentalmente visuales y, a la hora de comunicarnos, preferimos la oralidad antes que la escritura, pero existen situaciones en las cuales el individuo es evaluado por lo que lee y escribe, ¿cuántas veces hemos escuchado de personas que son rechazadas en un empleo por no comprender adecuadamente alguna pregunta de la planilla de solicitud?, ¿cuántas veces nos hemos preguntado por el significado real del texto que estamos leyendo?.

Son muchos los factores que pueden incidir en el crecimiento desmesurado del analfabetismo funcional en Venezuela, uno de ellos es la preferencia por lo audiovisual antes que por lo impreso, es decir, entre la televisión y el periódico, gana la televisión; entre la versión fílmica de “El Señor de los Anillos” y los tres tomos de la versión impresa, gana el film.

¿Qué podemos hacer ante esta realidad?. Mucho se ha dicho acerca de la necesidad de incentivar e incrementar el hábito de la lectura entre los niños y jóvenes, es decir, de alguna manera todos estamos conscientes de que el analfabetismo funcional es una realidad cotidiana e intuitivamente sabemos que la lectura de diferentes tipos de texto puede contribuir a disminuir los índices del mismo. Reconocer esto es el primer paso para determinar hasta qué punto estamos dispuestos a mejorar nuestros problemas de comprensión. No se trata de ser restrictivo, ni de juzgar o etiquetar a las demás personas, se trata de reflexionar y actuar en pro de una disminución del analfabetismo funcional en Venezuela, se trata de empezar por nosotros. Sólo la persona que reconoce sus limitaciones es capaz de buscar soluciones, mejorar e incluso incidir en los que le rodean.
(2004)

martes, 14 de diciembre de 2010

Crónica de una Nativa Digital




Elimar Bello T.

El ser humano es naturalmente curioso, debe ser por eso que los niños no le tienen miedo a las teclas de la computadora, ni a los comandos de un software. Ellos nacieron en plena era digital, son nativos digitales, comprenden que el mundo puede conocerse gracias a la web y que las relaciones personales también pueden sustentarse en los entornos virtuales. Ser nativo digital implica una noción de mundo que no todos los migrantes digitales comprendemos.
“Todo está en la web” dice mi hija de nueve años, nacida con el milenio, ya tiene un blog, tres cuentas de correo electrónico, canal en You Tube, espacio en Facebook y hasta creó su propia red social. Mi pequeña nativa digital comprende el mundo de una manera distinta, para ella en el chat no hace falta la ortografía porque la “ciberlingüa” lo permite todo: palabras sustituidas por imágenes, emociones expresadas a través de emoticones, intercambio de letras por signos de puntuación o por símbolos que significan otras cosas en la correcta ortografía que aún le exigimos a nuestros chicos en la escuela.
A veces, al ver nuestro rostro o escuchar nuestros comentarios sobre la corrección ortográfica que debe manifestar una persona de su edad, inmediatamente se corrige y corrige a sus interlocutores en pantalla. La mayoría de esos interlocutores (foto y apodo) se excusan diciendo que nadie se preocupa por la ortografía cuando chatea; como es de esperar, en la línea siguiente vuelven a aparecer mil errores ortográficos sustentados en el hecho cierto de que los espacios web están dominados por la inmediatez y la falta de tiempo para enmendar lo que se “dice” en el chat. Evidentemente, en su afán por replicar la rapidez de la comunicación oral, el chat ha propiciado la difusión de la ciberlingüa, de la imagen que sustituye una letra o una palabra. Si todo se quedara en el entorno virtual, sería maravilloso, tendríamos la sensación de que “cada cosa está en su lugar”, pero esta “generación vitrina”, tal y como la denomina Giovanni Sartori (2005), no ha comprendido plenamente la profundidad de esa frase y continúan manejando la ciberlingüa en entornos reales como la escuela, creando en quienes observamos, la sensación de estar en presencia de un interesante proceso de cambio lingüístico que tarde o temprano permeará las disposiciones de la RAE.
Mientras tanto, la pequeña nativa digital sigue coleccionando espacios virtuales para exhibir lo que piensa, lo que le gusta y lo que detesta, creando y recreando junto a sus pares una ciberlingüa que cambia cada día con una velocidad que sorprende tanto como la velocidad de la era digital.

Fuente citada:
Sartori, G. (2005) Homo Videns. La Sociedad Teledirigida. Editorial Suma de Letras. España.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Periodismo y Literatura

Elimar Bello T.

“En periodismo un solo dato falso desvirtúa sin remedio a los otros datos verídicos. En la ficción, en cambio, un solo dato real bien usado puede volver verídicas a las criaturas más fantásticas. La norma tiene injusticias de ambos lados: en periodismo hay que apegarse a la verdad, aunque nadie la crea, y en cambio, en literatura se puede inventar todo, siempre que el autor sea capaz de hacerlo creer como si fuera cierto.” Gabriel García Márquez.

La afirmación realizada por Gabriel García Márquez nos presenta una de las premisas más importantes del periodista: la noticia debe ser verídica, no puede darse el lujo de carecer de autenticidad. La palabra, con toda su fuerza, puede ser empleada para diversos fines, a veces para crear un mundo y otras veces para retratar la realidad que nos rodea. Castillo, M. (2002) afirma que:“Cuando una información periodística está redactada con creatividad se la acusa de literaria, subjetiva, complicada y poco eficaz para la comunicación; y cuando una novela está escrita de manera sencilla, sin las sofisticadas técnicas y figuras literarias, y refleja un hecho con realismo, se la acusa de periodística, de no poseer valor estético.”
En efecto, para quien se inicia en el trabajo periodístico es necesario determinar las características del periodismo y diferenciarlas de las características de la escritura creativa, sobre todo para evitar caer en la trampa de creer que ambos oficios se corresponden de manera idéntica. Ser escritor de ficción no es lo mismo que ser periodista porque, aun cuando ambos profesionales trabajan con la palabra, tienen objetivos y fines diferentes. El escritor está en un constante acto creativo, mientras que el periodista se enfrenta a la realidad y la traduce en palabras escritas a las que luego les da forma de noticia, reportaje, entrevista u otro género periodístico. El escritor juega con personajes y acciones ficticias, mientras que el periodista constantemente se enfrenta y describe la realidad. Las libertades creativas del escritor le permiten, no sólo utilizar los recursos literarios que tiene a la disposición, sino también partir de hechos o de personajes reales para desarrollar una narrativa de ficción, haciendo creer a los lectores que algo de verdad puede existir en los hechos así presentados.
Muy por el contrario, el periodista no puede introducir en su noticia datos falsos o carentes de fundamentos reales y verificables por cuanto su credibilidad entraría en juego, violentando así la premisa de la veracidad que es primordial en la labor periodística. El periodista está bajo el yugo de las premisas fundamentales de la redacción de noticias, entre otras: responder a las preguntas ¿qué, cómo, quién, dónde, cuándo, por qué?; expresarse con rapidez, claridad, corrección, expresividad, objetividad y, ante todo, preservar la veracidad de la información. (El ensayo. El periodismo y su irrupción en la literatura, 2007. Recuperado de www.iberletras.com/index.htm)En la actualidad se plantea el New Journalism como un híbrido periodismo-literatura, aunque Morales, C (1999) afirma que “…nace como un género literario, no periodístico. Es más inventivo que descriptivo…”. De igual manera se expresa Castillo, M. (2002) acerca del New Journalism, señalando que: “Entre la narración literaria y la narración periodística sólo cambian la veracidad de las historias y los objetivos. Mientras que el periodismo tiene la obligación de contar hechos reales solamente, la literatura generalmente cuenta hechos ficticios; y mientras el periodismo tiene como objetivo la comunicación; la literatura, la estética.” Queda claro, desde este punto de vista, que el New Journalism es más un tendencia literaria que una tendencia cine por ciento periodística.
En conclusión, aún cuando el novelista y el periodista utilizan un mismo elemento, la palabra, sus fines y objetivos son diferentes, razón por la cual el manejo del lenguaje es también distinto, siendo lo más importante para el novelista la posibilidad de crear mundos que marginalmente pueden tocar aspectos de la realidad y, para el periodista, la posibilidad de describir el mundo, los acontecimientos y las individualidades tal y como son, sin artilugios ni datos falsos.

FUENTES
1. Castillo, Mario (2002) Literatura para periodistas, en Sala de Prensa, número 47. Disponible en http://www.saladeprensa.org/
2. Morales, Carlos (1999) Diferencias entre periodismo y novelística, en: Chasqui Revista Latinoamericana de Comunicación. Número 65. Disponible en http://chasqui.comunica.org/
3. El ensayo. El periodismo y su irrupción en la literatura. (2007) Documento en línea Recuperado de www.iberletras.com/index.htm el 22 de mayo de 2007

jueves, 9 de diciembre de 2010

CULTURA Y TIC

Elimar Bello T.

La cultura es el elemento que nos identifica como pertenecientes a un determinado grupo, la misma se transmite a través de la educación formal y de la no formal y la tecnología en la actualidad, nos enfrenta a la paradoja de un mundo globalizado virtualmente pero cada vez más cerrado, puesto que no todos tienen acceso a la tecnología ni a la utopía del mundo igualitario que a veces se quiere vender por esta vía.
Sin embargo, el acceso a la tecnología se ha venido transformando en una exigencia cultural que a futuro, se espera, permita que más personas se “sientan” parte de un grupo intercultural que, de heterogéneo pasará a ser, poco a poco, más homogéneo, convirtiendo en realidad la “aldea global” de McLuhan. Necesitamos espacios para pensar hasta qué punto esta confluencia de culturas y de saberes incidirá en la forma en la que nos vemos a nosotros mismos, a nuestro entorno real inmediato y a nuestro entorno virtual (a veces más cercano y trascendente que la realidad).