Elaborado para la asignatura Planificación de Procesos Educativos. Profesor Humberto Granados Benedico. Diplomado en Comunicación Social. Diciembre 2007
El trabajo realizado por Agustín Lage, Desafíos del desarrollo (1995), es una profunda reflexión acerca de los problemas que supone la gran cantidad de conocimiento que se produce en el mundo actual, debido fundamentalmente a las grandes inversiones monetarias y al desarrollo tecnológico que hemos venido observando en todas las áreas del conocimiento humano. En este ensayo, el Dr. Lage señala que "La transformación de los nuevos conocimientos en nuevos medios materiales es ya tan rápida que el acceso al conocimiento y a la capacidad de generación del nuevo conocimiento se convierte en un componente esencial del desarrollo". Como podemos observar, tanto la producción del conocimiento como la obsolescencia del mismo se convierten en problemas fundamentales que deben ser abordados desde diferentes puntos de vista.
En estas líneas, se desea realizar un acercamiento a lo que acontece con las universidades venezolanas a la luz de los planteamientos realizados por el Dr. Lage pues, en efecto, nuestro sistema universitario se ha esmerado en equiparar las palabras academia e investigación, de tal forma que para considerarse académico la investigación es fundamental. Ahora bien, siendo esto así, nos llegamos a encontrar con el hecho de que, efectivamente, la investigación es una de las áreas indispensables en el desempeño de la carrera académica, sin embargo, dichas investigaciones no siempre han redundado en un trabajo contextualizado y/o en pro del contexto local en el que se desarrolla. Existen sí, trabajos aislados en los que algunas universidades, debido a su origen y al área específica de formación (pedagógica), desarrollan investigaciones tendientes a mejorar el desempeño de sus egresados dentro de los contextos locales, e incluso globales en los que se desempeñan. Los institutos pedagógicos, que en Venezuela se agrupan en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, son instituciones en las que se produce una investigación directamente relacionada con el entorno social e, incluso, se involucra al estudiante y se le estimula para hacer de su realidad local un objeto de estudio con el cual pueda realizar un trabajo progresivo de análisis que permita responder a las necesidades de las comunidades sin violentar su realidad, pero a la vez incidiendo en ella de tal manera que pueda lograr los cambios indispensables para reorientar la labor social.
Desde el Instituto Pedagógico de Caracas se han impulsado estudios para sistematizar las lenguas indígenas nacionales, valorando las culturas que originan nuestro mestizaje. De igual forma, en esfuerzo por entender la realidad de nuestros jóvenes, materia prima de trabajo para el docente, se realizan estudios que permiten caracterizar la ciberlingua o las transformaciones que ha sufrido nuestro idioma a partir de la generalización del uso de los mensajes de texto en los teléfonos celulares, todo ello para entender los problemas ortográficos de nuestros estudiantes y crear estrategias que les permitan comprender la necesidad de emplear la norma académica. Algunas de estas investigaciones se realizan gracias a grupos de estudiantes que investigan bajo la tutela de un equipo profesoral que orienta la investigación científica, es decir, la investigación no es un proceso que sólo atañe al profesor, también involucra al estudiante transformándolo en un ente activo durante el proceso de producción del conocimiento.
Más adelante el Dr. Lage señala como uno de los principales problemas el hecho de que: "Los tiempos de obsolescencia se han reducido tanto que ya se han hecho menores que la duración de la vida profesional y promedio". Sin duda alguna, las investigaciones (así como el conocimiento en general) deben comenzar a considerar su obsolescencia desde el mismo momento en que se publican puesto que, así suele ocurrir en algunas de nuestras universidades, la publicación de un trabajo no se realiza inmediatamente después de culminado el mismo sino uno o dos años después, tiempo en el que, debido a la velocidad de transformación del conocimiento, es probable que ya dicha investigación deba ser revisada y reenfocada.
En otras palabras, la producción del conocimiento es una espiral constante en la que se profundizan las diferentes áreas de conocimiento y en la que también se requiere “…la universalización del pensamiento científico” mismo, porque sin difusión, la investigación deja de cumplir uno de sus roles más trascendentes: la difusión del conocimiento para su uso, análisis y validación por parte de las comunidades locales y globales.
domingo, 16 de diciembre de 2007
domingo, 18 de noviembre de 2007
DIDÁCTICA Y TIC
Trabajo realizado para la Maestría en TIC (UCV)
Definir la didáctica no es tarea sencilla pues innumerable cantidad de investigadores plantea igual número de definiciones, todo depende de la línea de pensamiento y de las bases epistemológicas que sustentan cada una de ellas, es por esto que, siguiendo la línea de pensamiento de Amaro, R. (2002) podemos decir que existen dos variantes:
a) Variante conservadora de orientación tradicional en la que se inscriben las definiciones que plantean a la didáctica como una metodología de la enseñanza (siendo este último su único campo de acción). El enfoque es fundamentalmente instrumentalista.
b) Variante progresista conformada por aquellas conceptualizaciones en las que se presentan los procesos de enseñanza y de aprendizaje como objetos de estudio así como aquellas en las que la didáctica adquiere un “carácter científico, en sentido amplio” (Amaro, R. 2002). El enfoque es crítico constructivista, pues promueve la actitud reflexiva y crítica.
La variante progresista se acerca más a las concepciones que plantean que la didáctica debe estar “comprometida con el logro de la mejora de todos los seres humanos, mediante la comprensión y la transformación permanente de los procesos sociocomunicativos, y la adopción y el desarrollo apropiado del proceso enseñanza-aprendizaje” ( Medina, A. 2003: 7 ). Evidentemente en esta variante el ser humano, en contacto con su realidad, adquiere un sentido diferente, ya no es el simple receptor de conocimiento sino que se le considera un ente activo en el proceso, que puede involucrarse, incluso, en la reflexión crítica acerca de los procesos de enseñanza y de aprendizaje, por ende, intervendrán en la reorientación de los mismos.
Lo anterior permite plantear tanto al proceso de enseñanza como al proceso de aprendizaje como escenarios perfectibles en los que cada participante puede desarrollar una actividad investigativa que les lleve a la integración de la teoría con la práctica, con su entorno y a la resolución de problemas prácticos. Silvestre y Zilberstein (2002) señalan que la didáctica incluye las condiciones que propicien el trabajo activo y creador de estudiantes y docentes, parte importante de este trabajo activo es la tecnología que emplea el docente para facilitar los procesos, tal tecnología debe servir de apoyo pero nunca transformarse en un fin en si mismo, es decir, el centro de los procesos de enseñanza y aprendizaje es el desarrollo del estudiante y no la tecnología que se emplee.
Los cambios tecnológicos que se presentan en la sociedad de la información han generado la necesidad de un cambio de paradigmas en cuanto a la actividad docente pues se hace imprescindible integrar las TIC’s al proceso educativo. Dicho cambio de paradigma pasa por la exigencia de nuevas habilidades para todos los participantes en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, tanto docentes como estudiantes requieren adaptarse a las nuevas realidades del mundo de las tecnologías de la información y de la comunicación. Es decir, se plantean la necesidad de una actualización permanente y el diseño y uso de nuevos modos de organización y acceso a la información (Bartolomé Pina, A. 2001) . Ante esta realidad lo primero que podemos preguntarnos es, ¿todos los docentes y estudiantes consideran a las tecnologías de la información y de la comunicación como un elemento a través del cual también se puede aprender?. Para muchos Internet es la “biblioteca virtual” que facilita copiar una monografía o es el punto de encuentro con los amigos que “chatean” todas las tardes o noches. Otros, en cambio, están considerando estas tecnologías como un mecanismo a través del cual se puede intercambiar información de diversa índole, así como establecer un proceso de enseñanza y de aprendizaje que brinda frutos sorprendentes.
Abio, G y Barandela, A. (2001) plantean que habitualmente los docentes consideran que Internet es sólo un medio para obtener informaciones interesantes para los alumnos e intercambiarlas con otros profesores, esta afirmación ya nos hace pensar que es necesario un cambio de paradigmas pues una de las funciones que se han adjudicado a Internet es la del “entretenimiento” (Marques Graells, P. 2001), ello ha dificultado el que se asuma como una tecnología capaz de aportar aprendizajes reales , en los cuales pueden afinarse incluso habilidades básicas como las de escribir (producir textos) y leer (comprender textos). Tal cambio de paradigmas se ha venido dando en forma progresiva, muestra de ello es la gran cantidad de investigaciones, proyectos educativos y revistas especializadas que presentan a las tecnologías de la información y de la comunicación como una vía alternativa para enseñar y aprender.
Parte de estas tecnologías es también la televisión y el teléfono celular, los cuales cargan sus propias etiquetas (negativas y positivas) que evidencian un cierto miedo a la incorporación de estos elementos en el proceso educacional. Así, se manifiesta que la televisión deforma al individuo, lo torna pasivo y acrítico, pero se olvida que este medio también puede ser empleado para entender el mundo que antes sólo veíamos plasmado en una enciclopedia, (sería excelente aplicar preguntas de comprensión para estimular en los alumnos posiciones más críticas y estimular así la escritura de textos coherentes); igualmente, el teléfono celular ha sido acusado de deformar el lenguaje escrito, a través de los mensajes de texto, pero algunos estudiantes utilizan los servicios telefónicos para determinar, por ejemplo, la escritura correcta de algunas palabras, empleándolo como un “diccionario de bolsillo”.
¿Está mal que estas tecnologías de la información y de la comunicación traspasen la frontera del espacio educativo? Evidentemente no, por ello el cambio de paradigmas se inicia cuando los participantes de los procesos de enseñanza y de aprendizaje desechan las etiquetas y comienzan a entender que también se puede aprender a través de estas tecnologías.
Marques Graells, P. (2001) plantea que internet puede servir como soporte didáctico para el aprendizaje presencial y no presencial pues facilita el intercambio comunicacional, el acceso a materiales didácticos en línea, la consulta a bibliotecas electrónicas, incentiva la construcción compartida del conocimiento, el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje colaborativo, la resolución de problemas y la realización de proyectos entre estudiantes y profesores, así como la posibilidad de establecer tutorías, nos hablan de una vía para redimensionar los procesos didácticos y la tecnología educativa superando la barrera del tiempo y la distancia, estimulando el desarrollo del pensamiento crítico, analítico y creativo e integrando eficientemente las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información en la mayor cantidad posible de situaciones de enseñanza y de aprendizaje que puedan ponerse a disposición de mayor cantidad de personas.
LISTA DE REFERENCIAS
Abio, G y Barandela, A. (2001, otoño). Uso de noticias en formato electrónico para la enseñanza-aprendizaje de español como lengua extranjera. Recuperado el 19 de abril de 2005 desde http://sedll.org/doc-es/publicaciones/glosas/fin7/primera.html
Amaro, R. (2002). La Didáctica. Recuperado el 12 de abril de 2005 desde http://www.sadpro.ucv.ve
Bartolomé Pina, A. (2001) Preparando para un nuevo modo de conocer. Recuperado el 12 de abril de 2005 desde http://www.uib.es/depart/gte/revelec4.html
Marques Graells, P. (2001) Usos educativos de Internet: funcionalidades, ventajas y riesgos. En Pérez Gutiérrez, M. (Comp.) Materiales para el curso de Ciberdidáctica de las lenguas y de sus culturas. Caracas: Autor.
Medina, A. (2003). La didáctica: disciplina pedagógica aplicada. En Medina, A. y Salvador, F. (Comp.) Didáctica General. Madrid: Prentice Hall.
Silvestre, M. y Zilberstein, K. (2002). Hacia una didáctica desarrolladora. La Habana: Editorial Pueblo y Educación
Definir la didáctica no es tarea sencilla pues innumerable cantidad de investigadores plantea igual número de definiciones, todo depende de la línea de pensamiento y de las bases epistemológicas que sustentan cada una de ellas, es por esto que, siguiendo la línea de pensamiento de Amaro, R. (2002) podemos decir que existen dos variantes:
a) Variante conservadora de orientación tradicional en la que se inscriben las definiciones que plantean a la didáctica como una metodología de la enseñanza (siendo este último su único campo de acción). El enfoque es fundamentalmente instrumentalista.
b) Variante progresista conformada por aquellas conceptualizaciones en las que se presentan los procesos de enseñanza y de aprendizaje como objetos de estudio así como aquellas en las que la didáctica adquiere un “carácter científico, en sentido amplio” (Amaro, R. 2002). El enfoque es crítico constructivista, pues promueve la actitud reflexiva y crítica.
La variante progresista se acerca más a las concepciones que plantean que la didáctica debe estar “comprometida con el logro de la mejora de todos los seres humanos, mediante la comprensión y la transformación permanente de los procesos sociocomunicativos, y la adopción y el desarrollo apropiado del proceso enseñanza-aprendizaje” ( Medina, A. 2003: 7 ). Evidentemente en esta variante el ser humano, en contacto con su realidad, adquiere un sentido diferente, ya no es el simple receptor de conocimiento sino que se le considera un ente activo en el proceso, que puede involucrarse, incluso, en la reflexión crítica acerca de los procesos de enseñanza y de aprendizaje, por ende, intervendrán en la reorientación de los mismos.
Lo anterior permite plantear tanto al proceso de enseñanza como al proceso de aprendizaje como escenarios perfectibles en los que cada participante puede desarrollar una actividad investigativa que les lleve a la integración de la teoría con la práctica, con su entorno y a la resolución de problemas prácticos. Silvestre y Zilberstein (2002) señalan que la didáctica incluye las condiciones que propicien el trabajo activo y creador de estudiantes y docentes, parte importante de este trabajo activo es la tecnología que emplea el docente para facilitar los procesos, tal tecnología debe servir de apoyo pero nunca transformarse en un fin en si mismo, es decir, el centro de los procesos de enseñanza y aprendizaje es el desarrollo del estudiante y no la tecnología que se emplee.
Los cambios tecnológicos que se presentan en la sociedad de la información han generado la necesidad de un cambio de paradigmas en cuanto a la actividad docente pues se hace imprescindible integrar las TIC’s al proceso educativo. Dicho cambio de paradigma pasa por la exigencia de nuevas habilidades para todos los participantes en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, tanto docentes como estudiantes requieren adaptarse a las nuevas realidades del mundo de las tecnologías de la información y de la comunicación. Es decir, se plantean la necesidad de una actualización permanente y el diseño y uso de nuevos modos de organización y acceso a la información (Bartolomé Pina, A. 2001) . Ante esta realidad lo primero que podemos preguntarnos es, ¿todos los docentes y estudiantes consideran a las tecnologías de la información y de la comunicación como un elemento a través del cual también se puede aprender?. Para muchos Internet es la “biblioteca virtual” que facilita copiar una monografía o es el punto de encuentro con los amigos que “chatean” todas las tardes o noches. Otros, en cambio, están considerando estas tecnologías como un mecanismo a través del cual se puede intercambiar información de diversa índole, así como establecer un proceso de enseñanza y de aprendizaje que brinda frutos sorprendentes.
Abio, G y Barandela, A. (2001) plantean que habitualmente los docentes consideran que Internet es sólo un medio para obtener informaciones interesantes para los alumnos e intercambiarlas con otros profesores, esta afirmación ya nos hace pensar que es necesario un cambio de paradigmas pues una de las funciones que se han adjudicado a Internet es la del “entretenimiento” (Marques Graells, P. 2001), ello ha dificultado el que se asuma como una tecnología capaz de aportar aprendizajes reales , en los cuales pueden afinarse incluso habilidades básicas como las de escribir (producir textos) y leer (comprender textos). Tal cambio de paradigmas se ha venido dando en forma progresiva, muestra de ello es la gran cantidad de investigaciones, proyectos educativos y revistas especializadas que presentan a las tecnologías de la información y de la comunicación como una vía alternativa para enseñar y aprender.
Parte de estas tecnologías es también la televisión y el teléfono celular, los cuales cargan sus propias etiquetas (negativas y positivas) que evidencian un cierto miedo a la incorporación de estos elementos en el proceso educacional. Así, se manifiesta que la televisión deforma al individuo, lo torna pasivo y acrítico, pero se olvida que este medio también puede ser empleado para entender el mundo que antes sólo veíamos plasmado en una enciclopedia, (sería excelente aplicar preguntas de comprensión para estimular en los alumnos posiciones más críticas y estimular así la escritura de textos coherentes); igualmente, el teléfono celular ha sido acusado de deformar el lenguaje escrito, a través de los mensajes de texto, pero algunos estudiantes utilizan los servicios telefónicos para determinar, por ejemplo, la escritura correcta de algunas palabras, empleándolo como un “diccionario de bolsillo”.
¿Está mal que estas tecnologías de la información y de la comunicación traspasen la frontera del espacio educativo? Evidentemente no, por ello el cambio de paradigmas se inicia cuando los participantes de los procesos de enseñanza y de aprendizaje desechan las etiquetas y comienzan a entender que también se puede aprender a través de estas tecnologías.
Marques Graells, P. (2001) plantea que internet puede servir como soporte didáctico para el aprendizaje presencial y no presencial pues facilita el intercambio comunicacional, el acceso a materiales didácticos en línea, la consulta a bibliotecas electrónicas, incentiva la construcción compartida del conocimiento, el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje colaborativo, la resolución de problemas y la realización de proyectos entre estudiantes y profesores, así como la posibilidad de establecer tutorías, nos hablan de una vía para redimensionar los procesos didácticos y la tecnología educativa superando la barrera del tiempo y la distancia, estimulando el desarrollo del pensamiento crítico, analítico y creativo e integrando eficientemente las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información en la mayor cantidad posible de situaciones de enseñanza y de aprendizaje que puedan ponerse a disposición de mayor cantidad de personas.
LISTA DE REFERENCIAS
Abio, G y Barandela, A. (2001, otoño). Uso de noticias en formato electrónico para la enseñanza-aprendizaje de español como lengua extranjera. Recuperado el 19 de abril de 2005 desde http://sedll.org/doc-es/publicaciones/glosas/fin7/primera.html
Amaro, R. (2002). La Didáctica. Recuperado el 12 de abril de 2005 desde http://www.sadpro.ucv.ve
Bartolomé Pina, A. (2001) Preparando para un nuevo modo de conocer. Recuperado el 12 de abril de 2005 desde http://www.uib.es/depart/gte/revelec4.html
Marques Graells, P. (2001) Usos educativos de Internet: funcionalidades, ventajas y riesgos. En Pérez Gutiérrez, M. (Comp.) Materiales para el curso de Ciberdidáctica de las lenguas y de sus culturas. Caracas: Autor.
Medina, A. (2003). La didáctica: disciplina pedagógica aplicada. En Medina, A. y Salvador, F. (Comp.) Didáctica General. Madrid: Prentice Hall.
Silvestre, M. y Zilberstein, K. (2002). Hacia una didáctica desarrolladora. La Habana: Editorial Pueblo y Educación
viernes, 13 de abril de 2007
Medios de Comunicación Social y Violencia
Los medios de comunicación no son los responsables directos de la violencia que se produce en cada calle de nuestro país, puesto que existen otros factores que pueden ser aún más determinantes en la formación de un individuo y que le predisponen para reaccionar de formas inesperadas a estímulos que, en otras circunstancias, no se derivarían en agresiones a otras personas. Un ejemplo de ello es el contexto, ¿cuántas personas se han formado sin el influjo directo de la televisión y, sin embargo, son capaces de agredir a otro ser humano, sin importar su edad o sexo?, en nuestros campos todavía encontramos pueblos en los que no todos tienen un aparato de televisión o, en caso de tenerlo, captan pocas señales de T.V. debido a las intrincadas montañas que lo rodean, en una realidad así también se producen agresiones en las que no se justifica en nivel de violencia. Se ha demostrado que la influencia del contexto es determinante, si conectamos eso con el ejemplo anterior, podemos darnos cuenta de que más determinantes en la formación de una persona son los ejemplos y la realidad que ve día a día, puesto que a convivir sólo se aprende sumergidos en el entorno, un entorno que no siempre muestra su mejor cara. Debido a lo anterior, no nos es extraño que los niños manifiesten actitudes agresivas ante otros niños a los cuales consideren débiles o desprovistos de protección, de igual manera accionan muchos adultos, para quienes el control del otro puede estar en la agresión y en la violencia.
Pareciera entonces que el ser humano es un ser intrínsecamente violento, o por lo menos con una alta predisposición a la violencia. Los medios de comunicación serían entonces sólo un reflejo de lo que quiere la audiencia, violencia en múltiples formas que compense o permita hacer catarsis a aquellos que no pueden, por razones morales, asumir un comportamiento violento con sus semejantes. En tal caso, las empresas mediáticas no estarían propiciando una sociedad más violenta, sino reflejando lo que la sociedad misma es; tal panorama es desolador por cuanto se transforma en una serpiente que se muerde la cola, si la sociedad es violenta, los medios de comunicación lo reflejan; si los medios de comunicación transmiten violencia, es porque existe una sociedad consumidora que está dispuesta a seguirla aceptando.
En el ámbito de la educación este tipo de reflexiones no nos es ajeno por cuanto trabajamos con seres humanos y vemos la violencia del hogar y de la calle reflejada en el comportamiento de nuestros estudiantes, en mi caso particular he trabajado con todos los niveles, desde el quinto grado de Educación Básica hasta el nivel universitario y siempre me he encontrado con comportamientos violentos, desde la agresión verbal, hasta los empujones y golpes que pueden ser provocados por situaciones que no merecían llegar a tales niveles, razón por la cual coincido con Montserrat Quesada (1999) cuando afirma, parafraseando a José Sanmartín, que “…la violencia es el resultado de la interacción entre una agresividad natural y la cultura.” En efecto, si vivimos en una sociedad en la que la violencia incluso se llega a justificar, es muy difícil que los individuos entiendan que la misma no es un comportamiento normal y que más bien constituye una desviación de esa normalidad en las interrelaciones sociales. El ambiente familiar y el entorno psicosocial son elementos que determinan las reacciones del individuo, sin duda, y este es uno de los aspectos que se vienen planteando insistentemente, el entorno familiar es determinante para que los individuos aprendan qué y cómo afrontar la realidad y a otros seres humanos, es por ello que al iniciar nuestras reflexiones nos permitimos expresar que, aún sin la influencia de los medios de comunicación, un individuo puede desarrollar conductas violentas y reacciones inexplicables que conducen a cualquier tipo de agresión.
Ahora, ¿estos son los únicos elementos determinantes para que exista una conducta violenta? Realmente, si tomamos en cuenta que los individuos pueden llegar a carecer de estructura familiar y de estructura psíquica, es decir, pueden llegar a padecer algún trastorno psíquico, veremos que no sólo la influencia del entorno, del ambiente familiar y de los medios son los detonantes de las situaciones de agresión, también lo sería el trastorno que manifiestan los actores de la situación.
Para culminar, nos atrevemos a concluir que el panorama de la violencia no es tan sencillo como para afirmar que los medios de comunicación son los culpables de la violencia, se trata de toda una serie de factores, incluidos los genéticos, que predisponen a un individuo a ejercer la violencia o a permitir la violencia en su contra, siendo la única manera de prevenirla la educación y la creación de campañas de concientización dirigidas no sólo a las víctimas sino también a los victimarios.
Pareciera entonces que el ser humano es un ser intrínsecamente violento, o por lo menos con una alta predisposición a la violencia. Los medios de comunicación serían entonces sólo un reflejo de lo que quiere la audiencia, violencia en múltiples formas que compense o permita hacer catarsis a aquellos que no pueden, por razones morales, asumir un comportamiento violento con sus semejantes. En tal caso, las empresas mediáticas no estarían propiciando una sociedad más violenta, sino reflejando lo que la sociedad misma es; tal panorama es desolador por cuanto se transforma en una serpiente que se muerde la cola, si la sociedad es violenta, los medios de comunicación lo reflejan; si los medios de comunicación transmiten violencia, es porque existe una sociedad consumidora que está dispuesta a seguirla aceptando.
En el ámbito de la educación este tipo de reflexiones no nos es ajeno por cuanto trabajamos con seres humanos y vemos la violencia del hogar y de la calle reflejada en el comportamiento de nuestros estudiantes, en mi caso particular he trabajado con todos los niveles, desde el quinto grado de Educación Básica hasta el nivel universitario y siempre me he encontrado con comportamientos violentos, desde la agresión verbal, hasta los empujones y golpes que pueden ser provocados por situaciones que no merecían llegar a tales niveles, razón por la cual coincido con Montserrat Quesada (1999) cuando afirma, parafraseando a José Sanmartín, que “…la violencia es el resultado de la interacción entre una agresividad natural y la cultura.” En efecto, si vivimos en una sociedad en la que la violencia incluso se llega a justificar, es muy difícil que los individuos entiendan que la misma no es un comportamiento normal y que más bien constituye una desviación de esa normalidad en las interrelaciones sociales. El ambiente familiar y el entorno psicosocial son elementos que determinan las reacciones del individuo, sin duda, y este es uno de los aspectos que se vienen planteando insistentemente, el entorno familiar es determinante para que los individuos aprendan qué y cómo afrontar la realidad y a otros seres humanos, es por ello que al iniciar nuestras reflexiones nos permitimos expresar que, aún sin la influencia de los medios de comunicación, un individuo puede desarrollar conductas violentas y reacciones inexplicables que conducen a cualquier tipo de agresión.
Ahora, ¿estos son los únicos elementos determinantes para que exista una conducta violenta? Realmente, si tomamos en cuenta que los individuos pueden llegar a carecer de estructura familiar y de estructura psíquica, es decir, pueden llegar a padecer algún trastorno psíquico, veremos que no sólo la influencia del entorno, del ambiente familiar y de los medios son los detonantes de las situaciones de agresión, también lo sería el trastorno que manifiestan los actores de la situación.
Para culminar, nos atrevemos a concluir que el panorama de la violencia no es tan sencillo como para afirmar que los medios de comunicación son los culpables de la violencia, se trata de toda una serie de factores, incluidos los genéticos, que predisponen a un individuo a ejercer la violencia o a permitir la violencia en su contra, siendo la única manera de prevenirla la educación y la creación de campañas de concientización dirigidas no sólo a las víctimas sino también a los victimarios.
Reflexión en torno a:
Quesada, M. (1999) “Violencia mediática y reacción social”
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